Censorship in Cuba – Censura en Cuba
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Jorge Olivera Castillo contra la soledad y aspereza de los carceleros
Olivera es autor de siete libros de poesía y cuento, traducidos a varios
idiomas, pero están proscritos en Cuba. El escritor fue sancionado a 18
años de cárcel en la Primavera Negra de 2003, pero los rigores de la
prisión no le robaron las ganas de hacer literatura.
Luis Felipe Rojas/ Martinoticias.com
marzo 04, 2015

Jorge Olivera Castillo (La Habana, 1961) es un persistente poeta y
periodista independiente que antes fue soldado en Angola y editor de la
televisión cubana. Sus ideas lo han llevado al ostracismo, la cárcel y
la censura sin que ninguna de las tres condenas públicas haya mellado su
búsqueda de la belleza.

Los poemas que escribió en las noches de la tenebrosa Prisión Provincial
“Combinado de Guantánamo”, donde estuvo preso por “atentar contra la
seguridad nacional”, en la causa conocida como la Primavera Negra de
2003, le han servido hoy para describir cómo un hombre se aferra a la
vida por encima de las calamidades a que lo someten los que detentan el
poder.

Por si el periodismo y la literatura que crea desde su propia cueva en
La Habana Vieja no le bastaran, Olivera Castillo es Presidente del Club
de Escritores de Cuba, un espacio que creó junto a sus colegas a fuerza
del ninguneo oficial y donde lo mismo comparten las lecturas del Premio
Nobel de Literatura Czeslaw Milosz y de Reinaldo Arenas, que reciben a
escritores de provincia, hastiados ya de los premios y las editoriales
atiborrados de comisarios culturales.

En esta entrevista que concedió a Martí Noticias, el Premio Nacional de
Literatura Independiente de Cuba (2014) conversó sobre los cuentos
escritos y sacados de la prisión para defender que la creación literaria
es una manera de empujar el carro de la libertad.

Voy a empezar casi por lo que me atrevería a decir ha sido el capítulo
más sensible de tu vida y obra literaria: ¿Cómo es que después de una
condena de 18 años, vejámenes, presiones sicológicas y todas las
prohibiciones, has podido seguir escribiendo -aunque cumpliste menos de
dos cuando la Primavera Negra de 2003?

Aunque parezca contradictorio, paradójico, la chispa literaria derivó en
un gran fuego durante mi etapa de cautiverio. En mi encierro en una
celda de aislamiento, durante más de 9 meses, fue que las musas me
visitaron con mayor asiduidad. No podría explicar el porqué de esto. Son
los misterios de la vida. Hechos hasta cierto punto a ubicar en la
antípodas de la lógica.

El acto de escribir resultó una especie de refugio. A casi 11 años de
haber sido excarcelado, mediante una Licencia Extrapenal por motivos de
Salud, una especie de libertad condicional, no tengo dudas de que
escribir, sobre todo poemas, en una esquina del camastro o sentado en el
piso, pues nunca tuve la dicha de tener una mesa ni silla, fue un
remedio contra la soledad y la habitual aspereza de los carceleros.
Anteriormente había escrito algo, poesía y cuentos, específicamente en
la segunda mitad de la década del 90, pero te repito la cárcel fue el
impulso definitivo para convertirme en huésped permanente de la creación
literaria.

Desde del retorno a mi hogar, y a pesar de los peligros que me acechan,
por continuar ejerciendo el periodismo independiente y la escritura al
margen de las instituciones oficiales, no he perdido la facultad de
crear historias de ficción o versificar los temas que me conmueven.
Quizás en circunstancias menos hostiles no hubiese podido desarrollar
una producción literaria tan feraz. Ya son 8 libros. Espero que la
inspiración no me abandone. Todavía me quedan muchas cosas por decir.
Ojalá y Dios me conceda salud y tiempo para hacerlo.

¿Qué se lee -o se puede leer- en prisión? ¿Cómo se piensa en la creación
artística desde una celda? ¿Qué te ha servido de aquel ‘extrañamiento’
que viviste? ¿Recuerdas alguna obra en particular que te haya ayudado
-es casi un eufemismo- a pasar las noches o los días?

En realidad la censura no fue tan exhaustiva. A menudo quienes revisaban
los libros y revistas eran personas de muy bajo nivel cultural. Tenían
que descubrir algo muy explícito para impedir la entrega. Tengo que
decirte que solo podía leer mientras hubiera claridad. En la noche los
enjambres de mosquitos y la escasa iluminación hacían imposible la
lectura. Con la llegada del crepúsculo, obligatoriamente tenía que
cobijarme bajo el mosquitero.

Respecto a la creación, desde pequeño tuve la sensibilidad para captar
las claves del arte sobre todo de la música y la literatura. O sea, la
prisión sólo sirvió para estimular algo que estaba ahí. Ante el desafío
del cautiverio, el ser humano debe darse a la tarea de construir mundos
alternativos en su mente. Es la única manera de escapar del tedio y del
sufrimiento que traen esos días que parecen semanas, esos meses que
parecen años. Quien no lo haga, cada quien a su manera, podría
fácilmente terminar en la locura.

Lo que vi en mis casi dos años tras las rejas jamás podré olvidarlo. Fui
testigo de escenas dignas de los mejores exponentes de la literatura que
recrea al hombre frente a situaciones límites, algunas alucinantes que
sólo las concebía en un libro, una película, pero nunca en tiempo real,
frente a mis ojos. Todo lo que leí o releí me sirvió como alimento
creativo y para salir de lo que sin lugar a dudas definiría como una
parcela del infierno.

Cortázar, Borges, O´Henry, Maupassant, Chéjov, Huidobro, Neruda,
Hemingway, Whitman, por solo mencionarte algunos, fueron escudos contra
la tristeza y el dolor de estar a más 900 km de mi lugar de residencia
en La Habana, en la mayor prisión de la ciudad de Guantánamo, recluido
en aquella celda de tres metros de largo por dos de ancho.

Un libro que jamás olvidaré y que me impactó sobremanera fue la
autografía de Nelson Mandela, El largo camino de la libertad. Es
admirable la capacidad de resistencia de este hombre ante situaciones
tan duras. Un ejemplo de lo que es la convicción y el coraje. Un
paradigma del sacrificio y de la esperanza de que el bien al final se
impone sobre el mal.

¿Cómo pasaste de ser un “soldado internacionalista” y trabajar en un
medio tan asfixiante como la controlada televisión cubana a escribir
denuncias y opiniones desde el periodismo independiente, libre,
temerario casi?

El desencanto fue gradual. Un proceso de toma de conciencia, de
preguntas que me hacía sobre los diversos problemas sociales, políticos
y económicos creados por el sistema, todavía presentes y que explican el
desastre nacional. Participé en la guerra de Angola como un simple
soldado desde 1981 hasta 1983. Allí pasé el servicio militar
obligatorio. Fue otra experiencia muy difícil. Imagínate vivir en
trincheras durante 26 meses, tomando agua contaminada y con la compañía
permanente de ratas o serpientes venenosas. Allí conocí, en dos
oportunidades, lo que es un bombardeo aéreo. Después del regreso pude
formarme como editor de televisión. Fueron 10 años en este trabajo en
que participé en la realización de múltiples programas dramáticos,
infantiles, humorísticos e informativos. Era uno de los que contribuía a
elaborar un producto audiovisual marcado por la censura.

Durante mi estancia en los servicios informativos, donde se realizan los
noticieros fue que pude conocer los entresijos de la manipulación en
beneficio de la ideología gubernamental. Llegó un momento en que tuve la
necesidad de definirme. No podía continuar bajo las coordenadas de la
doble moral. Di el paso y me convertí en uno de los fundadores de la
prensa independiente. Ya son 20 años entregados a la causa de la
libertad de expresión sin interrupciones.

Tus cuentos de la cárcel, con el horror vivido allí, se mezclan con tus
deseos por pulir la poesía, la palabra, como si fueran joyas muy
valiosas. ¿Qué te ha impulsado a salvar la belleza a toda costa?

La belleza es unas de las tablas de salvación en este mundo tan
convulso. No se puede vivir sin ella, hay que buscarla en los entresijos
del dolor y te digo que se encuentra. Junto a las sombras de la vida
debe haber al menos la tenue llama de una vela y eso depende mucho de
nuestra actitud. Hay que buscarle sentido a la existencia y aunque
parezca un exceso de optimismo, siempre hay puertas que conducen a
mejores destinos.

Es cierto que mis cuentos de la cárcel retratan el espanto y la
animalización del ser humano, pero no toda mi obra tiene el sello de la
aflicción y el desánimo. Tanto en la prosa como en la poesía que hago
está el reflejo de todos los estados de ánimos que nos visitan. No
siempre podemos tener una sonrisa a flor de labios, ni tampoco un
sentimiento de derrota clavado en la psiquis desde que amanece hasta la
noche. Somos una suma de sentimientos, a veces contradictorios, pero con
los que hay que lidiar.

Considero que en cada poema debe estar presente la belleza,
independientemente del tema. Este género exige de quien lo cultiva un
olfato único para detectar las esencias del objeto o sujeto sobre el
cual se escribe. La poesía debe comunicar un mensaje sereno, atractivo,
conmovedor. Nada que ver con el mal gusto.

Llevas más de 20 años denunciando y dando opiniones sobre lo mal que va
tu país. Algunos pudieran tildarte de reiterativo. ¿No estás cansado?
¿Hay alguna fórmula para mantener la constancia de un par de columnas
semanales apuntando al mismo sitio que cuando empezaste?

De veras que pese a los 22 años que llevo en estas lides, 2 en el
sindicalismo y 20 en la prensa, no estoy cansado. Por supuesto que no es
lo mismo. Trabajar en estas condiciones durante tanto tiempo tiene sus
consecuencias. Recuerda que se trata de un régimen de corte totalitario,
donde la impunidad y el rigor represivo no es cualquier cosa.

Yo he pasado por todo: arrestos temporales, actos de repudio, amenazas,
campañas de desprestigio, condena a prisión. Han hecho todo lo posible
por destruirme, pero aquí estoy. Pude acogerme al destierro en el 2010,
pero rechacé esa opción. Espero poder ver los resultados de mis
esfuerzos. Aspiro a que algún día se legitimen los derechos
fundamentales en Cuba, entre ellos la libertad de prensa, una de las
principales razones que me dan fuerzas para continuar.

Considero que no existen fórmulas definitivas para mantenerse
escribiendo por mucho tiempo desde las filas del periodismo
independiente, sin caer en repeticiones ni otros fallos que afectan la
profesionalidad. Hay que ser creativos, esforzarse por pulir el estilo,
evitar el panfleto y hacer énfasis en la objetividad.

Está comprobado que nunca fuiste bien visto en las editoriales
oficialistas cubanas. ¿Cómo te hiciste de las manos extendidas de tus
amigos para publicar casi diez libros en estos géneros de los que hemos
hablado -si tenemos en cuenta que estos libros salieron desde España,
República Checa, Polonia, Estados Unidos y Argentina?

Te confieso que he tenido mucha suerte en la publicación de mi obra y
sobre todo que haya sido traducida a varios idiomas. En esto han
contribuido muchas personas a las cuales reitero mis agradecimientos. No
quisiera mencionar a entidades o personas, por temor a dejar fuera a
alguien. En el verano saldrá mi octavo libro. Gracias a la existencia de
Internet, con todas las dificultades que se suscitan en Cuba, en cuanto
a precios, lentitud y censuras, es que he podido realizar los contactos
para viabilizar las respectivas publicaciones.

Me gustaría dedicarme por entero a la literatura, pero sé que es un
deseo que raya en la utopía. El periodismo me consume casi todo el
tiempo y las energías.

En el 2014 recibiste el Premio Nacional de Literatura Independiente de
Cuba. ¿Qué crees que se haya premiado, tu obra o tu posición vertical
frente al régimen y el consiguiente ostracismo al que has sido
condenado? Esto pudiera levantar ronchas en el gremio de escritores…

Como bien se estipulaba en la convocatoria, no sólo se tendría en cuenta
el valor cualitativo de la obra sino la trayectoria en la lucha por la
libertad de expresión. Fue una votación transparente y tuve la suerte de
obtener la mayor cantidad de votos. Así de sencillo.

Creo que salvo honrosas excepciones los escritores, artistas e
intelectuales del gremio estatal no han estado a la altura de los
tiempos. Han sido excesivamente fieles al silencio cómplice, han apoyado
con su firma hechos abominables, sin retractarse, y una parte de ellos
en la actualidad son las piezas de un juego donde se pueden criticar
ciertas cosas, siempre con la consabida aclaración de mantener su
lealtad al proceso que desafortunadamente continúan tildando de
revolucionario y socialista. En fin, un verdadero fraude.

Obras de Jorge Olivera Castillo:

Confesiones antes del Crepúsculo (Poesía. Ed. Proyecto de Bibliotecas
Independientes, Miami-2005), Huésped del infierno (Cuento, Ed. Aduana
Vieja, Cádiz, España, 2007) En cuerpo y alma (Poesía. Praga, R. Checa,
2008), Cenizas Alumbradas (Poesía. Fundación Lech Walesa. Varsovia,
Polonia 2010, editado en polaco y español), Antes que amanezca y otros
relatos (Cuento. Fund. CADAL. BsAs, Argentina 2010), Sobrevivir en la
boca del lobo (Poesía. Fund. Hispano-Cubana. Madrid, España 2012),
Tatuajes en la memoria (Poesía, Praga, R. Checa 2013). En el 2010 se
reeditó En cuerpo y alma, en Francés y Español.

Source: Jorge Olivera Castillo contra la soledad y aspereza de los
carceleros –
http://www.martinoticias.com/content/jorge-olivera-castillo-y-su-remedio-contra-la-soledad-y-aspereza-de-los-carcerleros-/87995.html

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