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Estudiar periodismo en la USINT es para Raúl Castro una actividad criminal
En videoconferencias, profesores de EEUU enseñan a un puñado de cubanos
el ABC del periodismo: crear una noticia, escribir un titular, verificar
fuentes.
Agencias
junio 03, 2015

Unos 30 cubanos se sientan en una sala de conferencias durante varias
horas cada semana y aprenden el ABC del periodismo: cómo crear una
noticia, escribir un titular y verificar fuentes. Sin embargo, para su
Gobierno esto es parte de una actividad criminal.

No es sólo que estudien periodismo en un país en el que los medios de
comunicación están controlados por el Estado, sino cómo y dónde lo
hacen: en la Sección de Intereses de Estados Unidos, el resguardado
puesto de un Gobierno que ha pasado décadas intentando debilitar al
Gobierno comunista de Cuba.

Los cubanos toman cursos de periodismo independiente, dirigidos por
profesores de Estados Unidos mediante un enlace de video y saben
perfectamente que se arriesgan a ser perseguidos e incluso arrestados.

“Estos cursos son una muy buena oportunidad para nosotros, para quienes
no tienen recursos, para quienes no tienen trabajo, y no creo que haya
algo de malo en eso”, dijo Eleyn Ponjuán, una joven de 19 años que
actualmente asiste a las sesiones semanales.

El programa de periodismo, que se enseña gratis junto con otros más
populares pero menos controversiales, como clases en inglés e
informática, ha sido de nuevo criticado en Cuba en medio de las
negociaciones para reanudar relaciones diplomáticas entre Washington y
La Habana.

Funcionarios de Cuba y Estados Unidos dicen que están cerca de poder
reabrir embajadas. Las negociaciones son cerradas, pero Raúl Castro
señaló los cursos educativos cuando le preguntaron el 12 de mayo sobre
los obstáculos que aún existen para mejorar las relaciones.

“Lo que más me preocupa es que continúen haciendo las cosas ilegales que
hacen ahora”, dijo Castro a la prensa sobre las actividades de la
Sección de Intereses de los Estados Unidos. “Por ejemplo, graduar
periodistas independientes”.

Los cubanos ven los cursos como una extensión de los esfuerzos de
Estados Unidos para debilitar el Gobierno de la isla, algo que en el
pasado se hizo a través de programas diseñados para fortalecer a la
sociedad civil independiente.

Funcionarios del Departamento de Estado no discutieron en detalle el
programa de periodismo, debido a que no querían entorpecer las pláticas
delicadas que comenzaron con el anuncio histórico de una distensión por
parte de Castro y el presidente Barack Obama el 17 de diciembre, pero lo
defendieron con una corta declaración a The Associated Press.

“Estados Unidos continuamente trabaja para promover la libertad de
expresión en el mundo a través de encuentros bilaterales, un programa de
diplomacia pública y diplomacia multilateral”, dijo el Departamento de
Estado. “Esto incluye apoyo a periodistas independientes de diversas
partes del mundo, sobre todo en países cerrados en donde no hay libertad
de prensa o los periodistas independientes están bajo amenaza”.

Cuba consagra en su Constitución el control sobre las organizaciones
noticiosas del país y utiliza a los principales periódicos y emisoras
para difundir el discurso oficial del Partido Comunista. Se toleran unos
pocos blogs independientes y medios noticiosos en línea, aunque algunos,
como el conocido sitio web de la disidente Yoani Sánchez “14ymedio”,
están bloqueados en la isla.

Internet es en general irrelevante, ya que las conexiones caseras están
muy restringidas y acceder a través de los centros de Gobierno sigue
siendo prohibitivamente caro, pues la hora de conexión más barata cuesta
aproximadamente el 10% del salario mensual promedio de $20. Sin embargo,
la gente que practica el periodismo independiente está siendo catalogada
de “contrarrevolucionarios”, una imputación que Ponjuán refuta.

“No me considero contrarrevolucionaria, al contrario”, dijo en su
estrecha casa situada en una sección pobre de La Habana, en donde
también dirige una biblioteca comunitaria desde su sala. “Sólo quiero un
cambio para mejorar al país”.

Hildebrando Chaviano, un antiguo abogado del Gobierno ahora disidente,
dijo que los cursos de periodismo que tomó en la Sección de Intereses le
ayudaron a mejorar su habilidad de escribir historias que aparecen en el
sitio de noticias en línea Diario de Cuba y en otros lugares. “No
intentamos destruir al país, nuestro interés es que funcione mejor”,
dice. “Para hacerlo, tienes que criticarlo. El Gobierno es alérgico a la
crítica”.

Cuba se ha quejado en el pasado de los cursos. En 2013, el Ministerio de
Relaciones Exteriores de Cuba entregó una nota diplomática de protesta,
que fue seguida por un despacho en el diario oficial Granma, dijo John
Caulfield, un diplomático retirado que estuvo a cargo de la Sección de
Intereses de Estados Unidos en 2011-2014. Dijo que hay reportes de
estudiantes violentados, detenidos y de equipo que ha sido robado por
agentes de Seguridad.

Aun así, nunca ha habido problema para llenar las clases. “Obviamente,
algunos estudiantes son informantes del Gobierno y no nos importa”, dijo
Caulfield. “Tal vez aprendan algo”.

Las clases se enfocan en los fundamentos del periodismo y se mantienen
al margen de la política, según el exdiplomático. “Es un programa muy
abierto y transparente”, dijo. “Lo que hacemos no es impulsado por
ideología excepto por el hecho, supongo, de que parte de nuestra
ideología es que la gente debe tener el derecho a la libre expresión”.

Estudiantes que han tomado los cursos, que son impartidos por profesores
del International Media Center de la Universidad Internacional de
Florida (FIU), están de acuerdo en que no hay un intento obvio de
politizar el material. “Si la conversación incluso se acercaba a la
política, el profesor decía ‘Alto, alto, alto”’, dijo Chaviano.

Pero como menos, los cursos reflejan una ruptura con la política oficial
de que las noticias deben ser un órgano del Estado. “Quieren contar una
historia que no pueden hacer llegar a las masas, sienten que es su
derecho y no serán intimidados”, dijo Mercedes Vigon, directora asociada
del International Media Center de la FIU.

Por lo menos en el caso de Ponjuán. Dice que no le interesa una
formación oficial cubana en periodismo ni un trabajo en un medio
establecido de la isla, ni aunque pudiera tener cualquiera de los dos.
“Quiero ser periodista, pero quiero ser una periodista que nadie censure”.

Source: Estudiar periodismo en la USINT es para Raúl Castro una
actividad criminal –
http://www.martinoticias.com/content/eeuu-cuba-cursos-periodismo/95732.html

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