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Contra la visita a Francia de Raúl Castro
J. MACHOVER / L. MULLER / J. ZÚÑIGA | París | 19 Ene 2016 – 11:39 am.

El dictador cubano Raúl Castro, invitado por François Hollande, tiene
programada una visita a París a partir del 1 de febrero de 2016.
Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, Primer
Secretario del Partido Comunista, General de Ejército (estas son sólo
algunas de sus funciones oficiales), el hermano menor de Fidel Castro es
un tirano de la peor ralea, que ejerce el poder desde hace 57 años,
mucho más de medio siglo.

Raúl Castro es el hombre que, desde la toma del poder en enero de 1959,
hizo antes que nadie fusilar a decenas de prisioneros en una noche en
Santiago de Cuba después de un “juicio” bochornoso que duró menos de
media hora. A lo largo de su mandato al mando de las Fuerzas Armadas y
de la represión interna, hizo ejecutar, encarcelar y condenar al exilio
a decenas de miles de opositores, junto con su hermano y con el Che
Guevara, por medio de los tristemente célebres “Tribunales
Revolucionarios” y otras jurisdicciones militares, que aún hoy siguen
vigentes, como durante el “Caso Ochoa”, cuando varios altos oficiales
fueron fusilados, o cuando tres jóvenes que intentaban abandonar su país
fueron condenados a muerte en 2003, durante la “Primavera Negra”.

Fue él también quien ordenó, en 1996, el derribo de dos avionetas
pilotadas por exiliados cubanos, cuya misión consistía en socorrer a los
innumerables balseros que intentan salir de Cuba arriesgando sus vidas.
En 2012, siendo ya Raúl Castro Jefe del Estado, uno de los dirigentes de
la oposición, Oswaldo Payá, Premio Sajarov por los derechos humanos, y
el activista Harold Cepero, fueron víctimas de un “accidente” de tráfico
—provocado sin dudas por los esbirros del régimen—, causando su muerte.
La oposición sigue siendo hostigada y reprimida. No pasa un solo día sin
su conjunto de intimidaciones, de golpizas, de detenciones arbitrarias,
de humillaciones y condenas, contra todos los que se apartan de la línea
oficial.

Sin embargo, a pesar de ese siniestro balance, la administración
norteamericana del presidente Barack Obama inició, en diciembre de 2014,
un acercamiento que llevó al restablecimiento de las relaciones
diplomáticas entre los dos países y a múltiples demostraciones de
amistad con el objetivo de convencer al Congreso, con mayoría
republicana, de votar por el levantamiento del embargo. Por su parte,
Raúl Castro, a pesar de algunas medidas tendientes a una liberalización
parcial de la economía cubana, reforzó su sistema represivo.

François Hollande se introdujo en esa brecha, yendo incluso más allá
cuando se encontró en La Habana, en abril de 2015, con un Fidel Castro
casi moribundo. Olvidaba, así mismo, sus declaraciones pasadas,
pronunciadas en 2003, que condenaban sin contemplaciones “un poder
personal, incluso dinástico, rechazo a elecciones libres, censura,
represión policial, encierro de los disidentes, en suma el arsenal
completo de una dictadura”. Esa dictadura sigue en pie. Su meta es la de
perpetuarse hasta el infinito, colocando en los puestos clave del poder
a los herederos de la familia Castro, quienes no se intentan siquiera
ocultarse cuando disfrutan de los placeres “capitalistas” en el exterior
(vacaciones mediterráneas en yates lujosos, por ejemplo), demostrando de
ese modo su indiferencia absoluta hacia la suerte de un pueblo sometido
al racionamiento y a la represión.

Los más cínicos o los más ingenuos siguen justificando la perpetuación
del régimen por sus avances en la salud y en la educación, que consisten
en unas medidas adoptadas hace más de 50 años, cuya realidad dista mucho
de lo que pretende la propaganda y de los resultados conseguidos por
varios países pobres que obtuvieron esos progresos sin arruinar la
economía y sin suprimir las libertades. Otros justifican el acercamiento
por las perspectivas económicas, ocultando la realidad de un país sin
ninguna justicia y sin la más mínima voluntad de desarrollo. Por esa
razón, la deuda de Cuba con el Club de París, la mayor parte contraída
con Francia, ha sido simple y llanamente cancelada.

Miles de cubanos siguen escapando del terror y de sus deplorables
condiciones de vida intentando cruzar el Estrecho de la Florida o, más
peligroso aún, aventurándose por innumerables países de América Latina
antes de ser bloqueados en Centroamérica en su ruta hacia Estados Unidos

La única solución a ese estado de cosas sería el apoyo a la disidencia
que podría colocar de nuevo a Cuba en la vía de la democracia y de la
prosperidad.

El recibimiento de Raúl Castro en Francia solo servirá a consolidar su
poder. Por ello, llamamos a todos los demócratas a denunciar esa
invitación. Nada justifica esa estancia, que significa un insulto a la
lucha por los derechos humanos en Cuba y una terrible falta moral del
Gobierno y del Presidente de la República Francesa, insensibles a los
sufrimientos del pueblo cubano y a sus aspiraciones a la libertad.

Jacobo Machover, escritor y académico cubano.

Laurent Muller, presidente de la Asociación Europea Cuba Libre.

Jesús Zúñiga, periodista independiente cubano refugiado en Francia.

Source: Contra la visita a Francia de Raúl Castro | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/internacional/1453199977_19575.html

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