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Carta abierta a Obama del censurado cineasta Cremata
Cremata ha sido objeto en los últimos meses de la severa censura y la
intolerancia de las autoridades culturales de Cuba.
Martinoticias.com
marzo 07, 2016

La carta fue publicada inicialmente en el blog de la agrupación política
disidente Somos +, que lidera el opositor Eliécer Ávila.

El cineasta cubano Juan Carlos Cremata Malberti ha sido objeto en los
últimos meses de la severa censura y la intolerancia de las autoridades
culturales de Cuba.

Cremata es autor de la pieza El rey se muere, de Eugène Ionesco,
estrenada el 4 de julio y suspendida definitivamente días después. La
compañía teatral dirigida por él fue borrada del mapa escénico cubano y
Cremata impedido de volver a ejercer este arte.

A continuación, el texto íntegro de su carta:

Estimado Barack Obama:

Quiera la vida que al recibo de estas líneas, se encuentre Usted bien,
en compañía de sus familiares y afectos más cercanos.

Hace algunos años atrás, cuando éramos niños y por época de Navidades,
nos sentábamos a componer, en entrañable inocencia, una carta dirigida a
Santa Claus, pidiéndole lo que queríamos nos trajera con el Año Nuevo.
Con el tiempo, al crecer obligados, tristemente supimos que el viejito
amable y cordial de barba blanca, vestido de rojo, no existía en verdad.
Y que eran nuestros padres, en cambio, quienes peleaban noche tras
noche, en largas filas, no exentas de refriegas y odios, la monda
lironda apetencia a alcanzarnos un juguete digno con que atildarnos la
infancia. Luego, además, más tarde, y sin motivos reales de peso mayor,
nos sobrecogió su destierro, su prohibición, su exilio. Su ausencia
obligada tras la orientada y culposa anómala creencia, de que él era un
“rezago del pasado”. O un “instrumento del enemigo”. O una “propaganda
del capitalismo”. Nos lo etiquetaron, vetaron, excomulgaron y casi
desaparecieron, denigrándolo bajo el pseudónimo amargo, contrario y
oscuro de que era un “diversionismo ideológico”. Y a pesar de que lo
hayan estigmatizado, con frívola saña y estéril empeño durante tantos
años, él continúa hoy correspondiendo a lo mismo: al alborozo en pleno
de una ilusión colmada.

Ahora nos anuncia Ud. que viene a Cuba. Sin barbas, aunque un poco más
viejo de cuando le conocimos. ¡Y hay que ver lo que lo han encanecido
estos años de gobierno! Sin trineo, ni venados. Pero tañendo para
nuestras almas y anhelos, las mismas campanadas de contento. Por eso nos
hemos permitido también escribirle. Arropados en el mismo afán y
sustento por alcanzar su atención, licencia o gozo. Ya no queremos más
bicicletas, ni jueguitos de médicos, ni pelotas, ni globos, ni
soldaditos de guerra. Ojalá nos traiga Usted, en primer lugar, la paz
que tanto hemos deseado. El regocijo, la dicha, la comprensión que nace,
sólo, del mutuo entendimiento. Pero sobre todo que nos obsequie, de
alguna manera, con eso esencialmente imprescindible que marcó su
impronta, desde el primero de sus más grandes momentos. Y que aún sigue
siendo su divisa más loable y plausible para la vida y la historia: un
CAMBIO. Créanos. Nos es muy necesario. Pues en esta isla los que se
auto-titulan como “auténticos revolucionarios”, son al contrario, los
que más se resisten a la novedad, la variedad, la tolerancia, la
transformación y le tienen pánico al salto.

Evolución es, para ellos, lo conseguido, lo alcanzado, lo cómodo, lo
establecido u orientado. Y eso que es un principio fundamental del
materialismo dialéctico, por el actúan, deciden y rigen, de que “todo
está en constante cambio y desarrollo”. Probablemente la harán pasear
por la Habana Vieja. Visitará el casco histórico. Comerá en un paladar
elegante y transitará por las amplias avenidas recién asfaltadas. Pero
se perderá a su vez de las verdaderas entrañas del Cerro, La Lisa, San
Miguel del Padrón, las maltrechas calles en todos los municipios del
país, la Víbora, la Palma, el Cotorro, Palo Cagao o Cocosolo. Por no
hablar del interior o la periferia. En fin, que tendrá Ud. muy pocas
horas, para tratar de comprender algo, que casi ninguno de nosotros aún
hoy entiende: ¿cómo es posible que haya durado por tanto tiempo esta
condena sin sentido? ¿Cómo es posible estar tan cerca y a la vez tan
distanciados? ¿Por qué hemos llegado hasta este punto? ¿Qué necesidad
hay todavía de seguir haciéndonos sufrir tanto?

Llévese consigo el embargo, por Dios se lo pedimos. Para ver si se
termina también, de una vez y por todas, ese bloqueo interno e
insensato, que tanto daño nos ha hecho y tras el cual, mucho encubren un
caudal inmenso de vacíos, incapacidades, oportunismo, burocracia,
ineficiencias, indolencia, chapucería, falta de calidad y nepotismo. No
les deje el espacio para que, por estos lares, se sigan justificando,
ante lo que evidentemente está mal hecho por un sistema que, por más que
resuelvan, dictaminen o rijan, ya sabemos todos, y hasta ellos mismos,
que jamás funcionará, al menos para el bienestar de una creciente mayoría.

Es impropio además que el único retazo de su tierra “libre”, enclavado
en nuestro suelo, sea, precisamente, una cárcel. Si ya nos eliminó de la
lista onerosa de países terroristas, no nos deje, entonces, aquí a sus
prisioneros. Por lo que más usted quiera. Si no puede devolver ese
espacio, vaya allí, y abra pues a la sazón un mercado, una zona franca.
¡Hágale la competencia a la zona en desarrollo del puerto del Mariel! No
sabemos bien qué cosa, pero erija algo que contribuya, para todos, en
una mejor y más digna existencia. ¿Se imagina? ¿Que en lugar de comprar
un caro pasaje aéreo, podamos viajar en ómnibus interprovinciales a los
Estados Unidos, con sólo desplazarnos hasta Guantánamo? Que entren por
allí sus mercancías, mire, hasta para adornar los biseles de la “cuna de
la Revolución” que está tan cerca. Que haya IKEAs, Home Depots, Costcos,
Palacios de los Jugos, teatros, museos, cines, muchas tiendas y variados
comercios. Ya no queremos más militares, ni presos en esta tierra. Ni de
los de ustedes. Ni de los nuestros.

Es el siglo XXI, Señor Presidente. En lo personal, como artistas, sería
bueno además que intercediera porque se expandieran, con su venia, aún
más oportunidades para forjar y procrear ideas. ¡Libremente! Sin tantas
trabas frustrantes, sin limitantes medievales o arcaicas, sin crueles
escaseces, sin censuras absurdas y retrógradas. Porque
crear es la mejor manera de vivir. Oramos así porque luego de su visita,
Cuba siga siendo el país único, singular, original e irrepetible que sin
dudas es. Pero que también pueda ser como todos los del resto del
universo. Excepto China, Irán, Corea del Norte y ese nefasto Estado
Islámico, por supuesto. Queremos ser más. No menos. MÁS. Hay gente buena
en este pueblo. La gran mayoría no tiene nada que ver con los que
mandan. Sí. Usted pudo. Y puede. Venga consigo entonces el que nosotros
podamos asimismo. Todos. Con todos. Por todos y para todos. Sea Usted el
mejor de los Nortes que nos entren. Para que cambie, definitivamente, la
temperatura ambiente. Y haya brisa perenne. Una frescura inmensa y
constante, que haga que la mar sea rizada, pero no se siga bañando de
muerte.

Archívese nuestra devoción sincera sin fecha de vencimiento. Y guárdese
para el bien común, sensible, humano y coherente. Por los siglos de los
siglos, amén.

Humana y sencillamente.
Los cubanos que le admiramos.
Y esperanzados le querremos.
Siempre…
y cuando cumpla sus promesas.

Juan Carlos Cremata Malberti

Source: Carta abierta a Obama del censurado cineasta Cremata –
www.martinoticias.com/content/cineasta-cubano-censurado-escribe-carta-a-obama/116824.html

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