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De la censura a lo insólito, los Rolling Stones en La Habana
SARA GÓMEZ ARMAS
EFE

LA HABANA
Tras semanas de rumores, los míticos The Rolling Stones ofrecerán el 25
de marzo un concierto gratuito en La Habana, el evento musical más
importante en décadas en un país donde el rock extranjero no siempre fue
visto con buenos ojos por la ortodoxia revolucionaria.

Al aire libre, en los aledaños de la Ciudad Deportiva, se espera que sus
“satánicas majestades” congreguen a miles de cubanos en un concierto
multitudinario, que marcará un hito en la isla, al recibir por primera
vez a la banda en activo más longeva de la historia del rock.

“Hemos tocado en muchos lugares especiales durante nuestra larga
carrera, pero este espectáculo en La Habana va a ser un hito para
nosotros y esperamos que lo sea también para todos nuestros amigos en
Cuba”, señala la banda en el comunicado, divulgado a través de las redes
sociales.

El “Concierto de la Amistad”, como lo han bautizado, tendrá lugar tan
sólo tres días después de otra visita histórica en la isla, la del
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la primera de un gobernante
de ese país en 88 años, que pondrá la guinda a la reconciliación entre
ambos países, iniciada hace 15 meses.

Los responsables de éxitos como Satisfaction o Brown Sugar pondrán la
nota musical al especial momento que vive la isla, en la que no cesan
las visitas no sólo de políticos y empresarios de todo el mundo, sino
también de figuras del mundo del espectáculo como Rihanna, Katy Perry o
Ozzy Osbourne.

El pasado mes de octubre, el líder de los Stones, Mick Jagger,
sorprendió con una visita privada a Cuba que disparó las primeras
especulaciones sobre una posible actuación del grupo en la isla, un
concierto ahora confirmado que será el broche de oro a su gira “Ole
Tour” por Latinoamérica y sobre el que se filmará un documental.

La presencia de la banda en Cuba, en una actuación con todos los
quilates, tiene una singular significación en un país donde el rock
extranjero, si bien no estuvo expresamente prohibido, sí sufrió durante
los años 1960 cierta censura en las emisoras musicales y se escuchaba a
escondidas.

“En aquella época, escuchar grupos como The Rolling Stones o The Beatles
estaba en el borde de lo permitido social e ideológicamente”, recordó el
escritor cubano Leonardo Padura, sobre la época de su adolescencia,
entre los años 1965 y 1970.

El autor, aficionado al rock extranjero de la época, rememora que los
discos de esas bandas entraban a Cuba “de manera misteriosa”, la gente
los guardaba “escondidos en papel de periódico” y cuando se escuchaban
en el tocadiscos “sentías como si estuvieras cargando dinamita”.

Según Padura, a partir de los 1970, “comenzó un lento proceso, si no de
promoción, sí de cierta aceptación de esa música”, que se ya se
escuchaban en la isla a través de unos aparatos de radio rusos que
captaban estaciones radiofónicas del sur de la Florida.

Las emisoras cubanas tenían una cuota reducida para emitir música en
inglés, considerada entonces por el oficialismo revolucionario como un
“instrumento de penetración ideológica”; aunque sí se escuchaban
versiones en español de esos éxitos internacionales del momento a cargo
de la banda española Mustang o del mexicano Roberto Jodan, evocó el
autor de “El hombre que amaba a los perros”.

Igual que Padura, el cineasta cubano Eduardo del Llano ve la actuación
de The Rolling Stones como algo insólito: “Era más fácil pensar en una
nave extraterrestre descendiendo en el Comité Central del Partido
Comunista de Cuba. O en la carne de puerco volviendo a valer cuatro
pesos la libra, como en los 1980”, afirma.

El concierto “reunirá tres o cuatro generaciones en un mismo recinto
para escuchar uno de los sonidos más inconfundibles del universo rock,
dará pie a caricaturas sarcásticas de cuatro viejitos con casi
trescientos años de patrimonio común, impulsará las colecciones y las
apuestas”, señala el cineasta en un artículo publicado este martes en el
medio digital OnCuba.

A pesar de la censura que sufrieron The Rolling Stones o The Beatles en
los primeros años de la Revolución, el propio Fidel Castro inauguró en
el 2000, en el 20 aniversario del asesinato de John Lennon, una
escultura de bronce en su honor en un parque de La Habana, donde años
después se abrió también la sala “El submarino amarillo”, inspirada en
el grupo de Liverpool y de visita obligada para los amantes del rock en
la isla.

Además, en el 2001, Fidel Castro, vestido con su uniforme verdeolivo,
asistió en el teatro Karl Marx en la capital cubana a un concierto de la
banda británica de rock Manic Street Preachers, que había compuesto una
canción al balserito Elián González.

Source: De la censura a lo insólito, los Rolling Stones en La Habana |
El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article63715267.html

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