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Escapó de la censura en Cuba y ha montado más de cien espectáculos
Luis Felipe Rojas/ Martinoticias.com

Yoshvani Medina vive 24 horas para el arte. Es un teatrista cubano que
hizo el recorrido Cuba-Martinica-Francia-Miami, cual piedra de Sísifo,
pero atado a las tablas.

Está diplomado por el Conservatorio de Arte Dramático de París, fundó el
ArtSpoken Performing Arts Center en Miami y en breve estará con una obra
suya en Nueva York.

Antes de estrenar este viernes 13 de mayo la obra Matemática del deseo,
Medina conversó con Martí Noticias sobre sus obsesiones teatrales, la
dinámica de sus montajes y el punto en que en su natal Pinar del Río le
abrieron un expediente policial por un par de espectáculos
problemáticos, que le definió el camino para largarse de Cuba.

Ya vas por Matemática del deseo, ¿hasta cuándo seguirás haciéndote
preguntas? ¿Qué respuestas has obtenido hasta ahora de la gestualidad de
tus actores, de los fantasmas que se meten en tu dramaturgia y del
aplauso final?

Las preguntas le dan sentido a mi vida y definen mi teatro, en mis obras
las preguntas son más importantes, pues las respuestas (se) las
proporciona el público. Mis actores son mis maestros, porque me enseñan
la parte de la historia que no escribí, le agregan lo que no puse,
porque una obra se escribe con el corazón y el cerebro, pero se actúa
con el cuerpo entero.

Estoy habitado por fantasmas y fantasías que me prohibo en la vida,
porque una fantasía realizada es un sueño de menos, pero que realizo en
mis obras, porque multiplican su efecto en mí y en el público. Por lo
que es del aplauso, ello merece escribirle una obra: he presenciado
ovaciones que han sido un simulacro de abofeteo, algo así como el último
castigo de la noche.

Comprendo que los artistas necesiten que se les aplauda de pie, pero a
veces me parece que el público se levantó porque hubo uno que quería
llegar primero al parqueo. He estado en espectáculos donde los
espectadores han roncado de aburrimiento y después han aplaudido
rabiosamente, ¿cómo se llama eso? ¿Fingir un orgasmo?

¿Crees en el espectador perfecto, cuánto pules tus ‘trabajos’?

El espectador perfecto sería el que viene una noche, llega temprano, no
hace ruido con el papelito del caramelo, apaga su celular durante la
obra y aplaude frenéticamente al final. El espectador ideal es el que
sigue tu carrera, el que habla constantemente de tu obra, el que trae a
sus amigos, y compra su pase para la temporada. El que sabe cuál obra
nos quedó mejor, a qué actor debemos darle otra oportunidad, el que
vibra con nuestros triunfos y nos apoya en nuestros momentos amargos.
Tenemos algunos de esos, y a ellos debemos estar donde estamos.

Trato de pulir mis trabajos hasta el cansancio porque en teatro, como en
la vida, el tiempo nunca es suficiente. Trabajos de mesa que duran un
mes, montajes de doscientas horas, todo es sobrepasado y perfeccionado
más tarde en temporada. Se hace teatro para vivir o se vive para hacer
teatro.

Vayamos al ‘mapa’ del teatro ¿en qué corriente te ubicas?

Mi teatro siempre está evolucionando, me obligo en cada obra a salir de
mi zona de confort, por eso es delicado ubicarme. Formalmente creo que
cultivo una tendencia que podría etiquetarse como minimalismo
grandilocuente, que busca un máximo de expresión con un mínimo de
recursos. Conceptualmente me interesa explorar los conflictos de la
sociedad y el tiempo que me toca vivir. Trato de no ser localista,que
mis obras digan lo mismo en cada país en que se presenten, que tengan un
alcance universal, y sigan vertiendo luz sobre las próximas
generaciones, los hijos de los hijos…

Háblanos de esa casa-laboratorio-templo-empresa y remanso que es ArtSpoken.

ArtSpoken es el espacio teatral más discreto de Miami, donde la puerta
está abierta a los que quieran entrar, salir o regresar, y los valores
de la profesión se respetan a ultranza. Aquí no coqueteamos con el
comercialismo, el mal gusto o la mediocridad, aquí se viene a aprender,
a dejar las tripas en escena con orgullo y frenesí. Nos caracteriza el
culto al sacrificio, la constancia y la capacidad de sobrepasar nuestros
límites. O sea, que en estos tiempos de “fast food” teatral, donde
dedicarle doscientas horas de ensayo a un espectáculo de noventa minutos
suena inverosímil, se nos puede definir como dinosaurios escénicos,
bichos en vías de extinción.

Por mi parte, vivo apasionadamente, convencido de que no soy mejor ni
peor que nadie, orgulloso de parecer un vampiro que pasa día y noche en
la oscuridad de su recinto, explorando sortilegios, probando vericuetos,
aprendiendo de todos los que están ahí, haciendolo que nadie deseay
deseando lo que nadie hace. Siempre estoy dirigiendo tres o cuatro
espectáculos al mismo tiempo, impartiendo talleres de Dramaturgia,
Actuación, Dirección, lo que me mantiene en forma el músculo imaginativo
y me da mucha conciencia de por dónde va nuestro teatro.

Siempre entre las obras hay “una obra”, ¿cuál es la tuya y cómo se la
puedes reseñar a tus lectores de Martí Noticias?

Estoy muy contento en estos días porque mi comedia dramática Suicídame
se estrenará en New York, por la compañía E3Outlaws, dirigida por
Enmanuel Villavicencio, en el marco del Festival Internacional de Teatro
Hispano del Comisionado. La historia cuenta el tormentoso amor entre un
muchacho que se disfraza de muchacha y una muchacha que se disfraza de
muchacho. El texto fue laureado en la Bienal Internacional de Literatura
de Puerto Rico (2000), organizada por la fundación Luis Palés Matos, y
me abrió las puertas de los grandes festivales en Europa. Una obra muy
importante en mi quehacer literario, tierna y violenta, que con los años
se ha bonificado. Los que no puedan verla este verano en New York,
pueden adquirir el libro en Amazon.

Se habla de que en Miami (y casi en el mundo entero) los teatristas
viven de otros oficios menos del Teatro ¿Eres un director solvente, de
qué vives materialmente?

Tengo cinco o seis “part-time”, todos dentro de mi teatro. Soy
dramaturgo, director, maestro, productor, técnico de luces y sonido,
encargado de limpieza, pintor de brocha gorda, handyman…, hago teatro
entre ocho y doce horas diarias, siete días a la semana, dirijo una sala
que tiene una programación de teatro de arte durante todo el año, y la
mayor parte son obras que he escrito, dirigido o producido. Eso genera
algún dinero que invierto automáticamente en el teatro o en mi formación
artística (viajes, participación en Festivales, residencias de creación,
mantenimiento del lugar).

Soy millonario porque cada día hago lo que me gusta, cada mañana
despierto al lado de la mujer que amo, y estoy rodeado de personas que
me aportan, que me enseñan, y que sólo se quedan el tiempo que creen
conveniente. No me aferro a nada ni a nadie, trato de estar cerca de mi
familia, gozo cada minuto de mi vida, y cuando me acuesto sueño,
plácida, profunda, atormentadamente, como en los sueños que bullen en
mis obras.

¿Qué cuentas podemos sacar de esta Matemática…?

Matemática del deseo se inserta en el crescendo cualitativo de nuestro
trabajo, la veo como una catedral de sentidos, limpia de adornos y
artificios, y es que aquí precisión es la palabra de orden, y la unidad
de medida es una caja plástica de un pie cuadrado. Todo ha sido
calculado con el compás de la intuición y comprobado en la escena
mediante algoritmos histriónicos. Soy un fan de las matemáticas y un
enfermo del teatro, y mis actores han comprendido la idea y han
sublimado el propósito.

Recuerdo que a principios de los ochentas, en un taller de Matemática
Recreativa, un profesor nos hizo la demostración de que uno es igual a
dos. Aquello me cambió la vida para siempre, porque a pesar de no ser
real, su certitud había sido demostrada con un fundamento inapelable.
Eso es este montaje:una inversión de lo tangible, una demostración de lo
imposible, porque aquí se muestran a los seres humanos desde el punto de
vista de sus psiquis, como si llevaran las ideas por fuera de la cabeza.

¿Cómo llegas a Miami, de dónde vienes y cómo has aprendido a romper y a
la vez hacer que respeten y amen esa “cuarta pared”?

Nací en Pinar del Río, Cuba. En 1986 me aceptaron en la Escuela de
Instructores de Arte donde estudié con inolvidables maestros. Cuando
salí a la calle a hacer teatro choqué con la censura. Un par de
espectáculos y ya tenía un expediente abierto en la policía, como un
truhán que delinque con la belleza. Me fui a la Martinica donde mis
obras triunfaron en francés, gracias a ellas conocí los grandes
festivales de Europa, las primeras publicaciones de mis libros, y obtuve
un Diploma del Conservatorio de Arte Dramático de París, que es como un
diploma de poeta, se podría pensar que no sirve para nada, pero te
recuerda que el teatro se pare con dolor, como los hijos, y como tal
duele y engrandece.

En el 2006 decidí venir a Miami, reunirme con mi madre, volver al
español, intentar el inglés. Hemos producido miles de funciones en estos
seis años de existencia, nos han invitado a importantes festivales en
Europa, EE.UU y América Latina, este año obtuvimos una decena de premios
HOLA, ACE y ATI, que son los máximos galardones del teatro hispano en
New York, hemos formado centenas de actores, directores, dramaturgos que
hoy están activos en nuestra profesión.

Treinta años y cien espectáculos más tarde sigo soñando con la misma
intensidad.

Source: Escapó de la censura en Cuba y ha montado más de cien
espectáculos –
www.martinoticias.com/a/escapo-de-la-censura-en-cuba-montado-mas-de-100-espectaculos/121832.html

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