Censorship in Cuba – Censura en Cuba
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Mendigos de la modernidad

Se anuncia un nuevo período especial en Cuba
El régimen trajo de vuelta a Abel Prieto como ministro de cultura
Las conexiones a Internet deberían comenzar por las bibliotecas
ALEJANDRO RÍOS

Se anuncia un nuevo período especial en Cuba, debido a una serie de
circunstancias económicas y financieras que al pueblo le cuesta trabajo
comprender –dados los cacareados éxitos de la industria turística. El
régimen, en esta situación extrema, no puede darse el lujo de descuidar
el componente ideológico de su incansable adoctrinamiento y ha decidido
mover fichas en el panorama cultural.

En principio desactivó al ministro del ramo –dicen noticias llegadas de
La Habana–, debido a su acercamiento con las manifestaciones culturales
americanas. Algo así como que el concierto de los Rolling Stones –aunque
ingleses, son el epítome del libertino género rock– no debió ocurrir.

Supuestamente algún que otro roquero famoso estaba considerando
aterrizar en La Habana pero el entusiasmo, sin duda, ha mermado. Hay que
hacer muchas dejaciones y saltar numerosos obstáculos y la elite de este
tipo de música no es muy dada a los sacrificios.

Buscando que la cultura vuelva a entrar en parámetros estrictos,
controlables, el régimen trajo de vuelta a Abel Prieto, asesor del
general Raúl Castro, como ministro de cultura, quien se encargará de la
operación limpieza. Tras el disfraz de su melena rebelde no se esconde
un desenfadado demócrata de vanguardia, dado a las humanidades, sino un
funcionario calculador y hasta retrógrado, siempre dispuesto a llamar
“platistas” a intelectuales exiliados y poner estorbos a las ansias del
pueblo de consumir, en términos de entretenimiento, todo lo que le
prohíben consuetudinariamente.

El otro flanco ya lo viene cubriendo, con suma eficacia, Miguel Barnet,
al frente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), quien
recientemente celebró, con bombo y platillo, el cincuentenario de las
palabras de Fidel Castro a los intelectuales en la Biblioteca Nacional,
con uno de los más deleznables discursos en defensa de la censura y la
represión que recuerde la cultura criolla, liberando de toda
responsabilidad al dictador que las ingeniara.

Resulta sintomático que aquella arenga de dos días, excluyente y
manipuladora: “contra la revolución nada”, haya sido resucitada con tal
despliegue mediático, en un país harto de la austeridad socialista,
propenso al despelote y la liviandad que promulga el reggaetón como
machacona banda sonora.

En los márgenes de una campaña de visos coreanos que celebra el cercano
90 cumpleaños de Fidel Castro, donde precisamente los diversos géneros
de la cultura deben comulgar con el onomástico, el pueblo sigue
disfrutando del “paquete”, donde no figura la destartalada televisión
nacional y sus pujos humorísticos autorizados, sino muchas de las series
más distinguidas de la producción “enemiga” y no pocos de los filmes que
ahora mismo acaparan la atención del público norteamericano y europeo,
además de programas de canales locales de Miami donde pueden volver a
recordar el talento cubano que puso pies en polvorosa.

Barnet exige, como un mandamás sin seguidores, que sus coterráneos no
deserten de los eventos culturales nacionales y en la más reciente
reunión de la llamada asamblea nacional se revela que de poco valió la
alfabetización y las ulteriores campañas por la lectura porque sólo el
20% del sistema de bibliotecas públicas posee locales en buenas
condiciones y el 60% de los cubanos prefiere los audiovisuales que
contiene el “paquete” a la lectura.

Durante el debate que propició esta y otras realidades vinculadas a la
decadencia de la lectura, ningún parlamentario se atrevió a recordarle
al régimen que las conexiones a Internet deberían comenzar por las
bibliotecas y no en las escaleras y parques donde el ciudadano común
separa parte de su peculio vital para asomarse al mundo, en medio de la
intemperie, como mendigos de la modernidad.

Crítico y periodista cultural.

Source: Mendigos de la modernidad | El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article90619292.html

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