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Ignorar películas, otra cara de la censura en el Festival de Cine
MARÍA MATIENZO PUERTO | La Habana | 11 de Diciembre de 2016 – 12:28 CET.

La singular historia de Juan Sin Nada, del director Ricardo Figueredo,
fue presentada a la convocatoria del Festival de Cine Latinoamericano y
no fue aceptada, pese a su calidad. Sin embargo, quienes la han visto
aseguran que tiene al menos dos características para que fuera
censurada: humor y crítica.

“Yo no estoy diciendo que me censuraron, pero a mí nadie me ha llamado
ni para agradecerme por presentarme al Festival. Yo simplemente quedé
ignorado”, cuenta Figueredo a DIARIO DE CUBA.

El filme de Ricardo Figueredo, más que narrar, calcula la vida de Juan,
un personaje de ficción que vive de un salario de 250 CUP. Juan Sin Nada
es el arquetipo del trabajador cubano y a través de él se hace un repaso
de la cotidianidad cubana basado en el sistema de precios de
agromercados, las tiendas en divisa, y “la lucha” como eufemismo del
robo. A la manera del documental, intervienen varios entrevistados. Los
parlamentos, las imágenes de archivo y la voz en off de Luis Alberto
García tratan de arrojar luz sobre la realidad económica cubana.

“Juan está inspirado en mi hermano, que es una persona que vive así, que
trabaja por tal vez 225 pesos mensuales y sobrevive porque lo ayudamos
nosotros los hermanos. Mi hermano vive como los cubanos que siempre
resuelven de alguna manera, pero si no nos tuviera a nosotros, si
estuviera solo, creo que se vería en una situación parecida a la de
otros”, apunta el director.

Y agrega: “Quería hacer una especie de documental didáctico, no quería
meterme en la historia de un personaje que viviera con 250 pesos, con un
tipo de vida que no quería mostrar. Quería poner la gran cantidad de
personas que están en esa situación en una sola, Juan, que es un nombre
muy común, y por el poema de Nicolás [Guillén]. Quería hacer una
caricatura de ese personaje que fuera representativo. Ya después muestro
más pueblo, más caras de trabajadores, para hacerlos cómplices del Juan
mío”.

El humor pudo haber sido un factor determinante para que el documental
fuera “ignorado”, aunque el director no está muy seguro de ello.

“¿Quieres que sea honesto? La hice todo el tiempo pensando en que fuera
una película que se tomara para bien. Hoy hay debates públicos, hay
incluso un programa en la televisión que se llama ‘Cuba Dice’ donde la
gente plantea soluciones a la sociedad y para mí este es el gran
problema de nuestra sociedad, lo que la hace inestable: que la gente
tenga que robar o que tenga que ganarse la vida de otra manera. Creí que
podía ser un buen punto de partida para debatir.”

En cuanto al humor dice: “No sé si fue el humor. Traté con toda
intención de que tuviera la picaresca cubana, pero quienes lo han visto
me han dicho que no encuentran el chiste. La madre de una amiga, cuando
lo vio, terminó conmocionada. Se sintió tan identificada que se sintió
mal. Y me queda a veces la sensación de que puede herir sentimientos”.

A juicio de muchos de los que ya lo han visto, La singular historia de
Juan Sin Nada es el audiovisual que se le debía a la realidad cubana
desde hace mucho tiempo. La historia de la libreta de abastecimiento
como punto de partida por la equidad que representa y los argumentos del
economista Juan Triana Cordoví, quien por años ha estado aleccionando a
los militares sobre “el cambio de mentalidad” con argumentos
esclarecedores hasta que deja de convenirle, son el plato fuerte del
material de Figueredo.

“Hay mucha polémica por estos días con la censura, la película de
Carlitos [Lechuga] Santa y Andrés está en un debate entre directores,
intelectuales, entre los mismos cineastas. Lo que sé es que tenemos que
llegar a un entendimiento”, contextualiza el director. “En mi caso, a lo
mejor para ellos mi documental no es artísticamente aceptable ni se
acerca a lo que exige en el Festival, pero lo pongo en duda, no estoy de
acuerdo”.

Juan Sin Nada, aunque con lenguaje cinematográfico fresco es parte de la
historia de la documentalística cubana que utiliza la chanza para criticar.

“Los documentales a veces suelen ser aburridos porque no son dinámicos.
Lo he aprendido como productor y, ahora que estoy en la dirección, me
gusta el tipo de documental que te sorprenda. Quise hacerlo con
reiteraciones. Tengo un amigo que me dice ‘Quemaste cantidad en el
documental’. Sí, pero era la intención. Pensando el la distribución y en
el público que es para quien uno trabaja. Me da la posibilidad de
abarcar mucho más público.”

La distribución es otro de los temas candentes al haber sido ignorado el
filme, teniendo en cuenta que los circuitos de distribución pertenecen a
la oficialidad.

“Ese es un problema que tenemos todos, no solo Juan Sin Nada”, dice
Figueredo. “La película más noble que haya tiene problemas de
distribución en este país porque aquí desde hace mucho tiempo se dejó de
pensar seriamente en el audiovisual. La industria y cultura tienen que
poner un poco más de su parte”.

Y describe un fenómeno que es ajeno a muchos por no pertenecer al
gremio: “Ellos está luchando para que los fondos noruegos y holandeses,
por ponerte dos ejemplos nada más, sean dirigidos desde las
instituciones gubernamentales”. Se refiere al Gobierno y los fondos de
que habla son las convocatorias de ayuda económica que lanzan algunas
embajadas a proyectos artísticos.

Figueredo continúa: “Están tratando de que esos fondos se manejen a su
manera, pero no abren un fondo nacional para hacer película, cuando hay
una generación que quiere hacer películas, y las vamos a hacer de todas
maneras, con o sin el consentimiento de ellos, del ICAIC, RTV Comercial,
el Movimiento de Video. Hay muchas maneras de hacer una película en
Cuba, lo que es muy difícil encontrar financiamiento, y sin distribución
no se recupera la inversión. Y para la distribución internacional ademas
de los parámetros que son muchos, hay que tener una carpeta de
producción viable”.

Aunque su director siente que Juan sin nada es atípico.

“En mi caso, no hice esta película pensando en recoger la inversión, era
una deuda que tenía conmigo mismo. La idea era llevarlo al Festival, que
la gente la viera. Si por ahí aparece alguna venta, no me molestaría. No
sé, imagino que el ‘Paquete’ la ponga, aunque yo tuve un incidente con
el ‘Paquete’ que no sé si se atrevan a ponerla. Pero seguro que la
verán. De hecho ya anda por ahí. A la gente le está llegando la
película, incluso fuera de Cuba la gente la ha visto”.

Y concluye: “Creo que va a funcionar de alguna manera. Ella sola se está
moviendo, se está abriendo su propio espacio”.

Source: Ignorar películas, otra cara de la censura en el Festival de
Cine | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cultura/1481401351_27324.html

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