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Las autoridades desarticulan una red clandestina de venta de
metilfenidato en La Habana
ALEJANDRO FUENTES | La Habana | 17 de Julio de 2017 – 14:21 CEST.

La profesora notó que el alumno mostraba signos de hiperactividad
constante, poco habituales hasta ese momento. Se lo comentó a los
padres, quienes le comentaron que el muchacho estaba tomando su
medicamento de manera regular, sin problemas.

“Deben revisar el medicamento, pues no le está haciendo efecto”, les
respondió la docente.

Se desató la alarma y la queja de los padres de que el metilfenidato (un
psicoestimulante para el trastorno de la hiperactividad) presentaba
irregularidades prosperó.

En la investigación, las autoridades pudieron comprobar, después del
correspondiente análisis de laboratorio, que el metilfenidato a la venta
en las farmacias carecía del principio activo, por lo cual era imposible
que hiciera efecto en sus consumidores, en su mayoría niños o
jóvenes con trastornos de hiperactividad.

Origen de la red

Todo comenzó en La Habana en el área de producción del Laboratorio
Farmacéutico Reinaldo Gutiérrez, una de las empresas perteneciente al
grupo estatal BioCubaFarma, que fabrica tabletas medicinales.

Del lote con el principio activo, obreros vinculados a la producción
sustrajeron una parte con fines de lucro y las tabletas que debían
haberse confeccionado con ese faltante fueron sustituidas por placebo
que luego se comercializó en las farmacias.

El metilfenidato está considerado una droga y su mezcla con bebidas
alcohólicas produce efectos alucinógenos.

“La tableta de metilfenidato en el mercado negro cuesta dos CUC y en la
operación de sustracción participó desde el supervisor técnico hasta el
elaborador, pasando por el troquelador y el operario de la máquina
envasadora en combinación con las personas que venderían las tabletas en
la calle”, asegura una fuente cercana a esta empresa que pidió anonimato
por temor a represalias.

La red clandestina que sustraía y vendía el metilfenidato estaba
compuesta de unas 15 personas, todas se encuentran detenidas y esperan
procesos judiciales cuyas penas oscilan entre los dos y diez años de cárcel.

Hasta el momento solo el Ministerio del Interior (MININT) conoce a
cuánto han ascendido las pérdidas causadas a la empresa por esta
operación y las ganancias de las personas enroladas en esta actividad.

No obstante, para los investigadores del MININT una de las causas de
este hecho delictivo está en que la fábrica no posee cámaras de
vigilancia para poder supervisar con más eficiencia y rigor el proceso
productivo, a pesar de que cuando se van a confeccionar los medicamentos
que contienen droga las medidas de seguridad son extremas en la unidad,
señala esta fuente.

Sin embargo, asegura, no se mencionan otros factores como el salario de
los trabajadores. Un obrero de esta empresa tiene un salario que oscila
entre 300 y 1.500 pesos mensuales (de 12 a 60 dólares al mes), que está
sujeto a los resultados productivos.

Muchas veces los obreros dejan de ganar un salario que supera los 1.000
pesos cubanos por causas ajenas a su voluntad.

“Por ejemplo, la materia prima llega con retraso o no llega porque la
empresa no ha pagado a los proveedores. Esto provoca largos períodos de
interrupción del ciclo productivo, como no hay producción los
trabajadores ganan esos meses entre 300 y 500 pesos. Eso no justifica
pero estimula hechos como estos ya que el salario no alcanza para nada”,
refiere.

Otra fuente del laboratorio farmacéutico indica que “no es la primera
vez que en esta fábrica ocurren hechos delictivos”, aunque considera que
“este es el más sonado de los últimos años”.

“En varias ocasiones se ha sustraído alcohol para venderlo en el mercado
negro. También otras medicinas como el Tramadol y el Clobazam han sido
objeto de robos y desvíos para su venta en el mercado negro y ha
provocado escasez en la red de farmacias”, asegura.

En enero de 2012 el semanario oficial Juventud Rebelde revelaba varios
casos de venta ilegal de medicamentos y mencionaba, entre otros, cómo un
operario del Laboratorio Reinaldo Gutiérrez poco a poco había sustraído
partes del equipo donde se confeccionan los blísteres para el envase de
las tabletas.

Esa persona llegó a tener de forma artesanal una pequeña prensa en su
casa para la confección de los envases, refería el periódico oficial.

Aunque el trabajo periodístico del estatal Juventud Rebelde estaba
dividido en varias entregas bajo el título “Tres historias peligrosas”,
al parecer la censura impidió que las siguientes partes fueran publicadas.

Source: Las autoridades desarticulan una red clandestina de venta de
metilfenidato en La Habana | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1500294081_32616.html

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